6 METROS BAJO TIERRA.

CAPÍTULO 7 

ERRORES HUMANOS.

     Estaba decidido a que se iba a morir, moriría matando, confiando en que Dios no me olvidaría, llegué a la estación zócalo y de inmediato reuní a todo mi personal incluso le pedí a Tere, la secretaria del turno de la mañana que reuniera también a los mecánicos, técnicos, y personal de mantenimiento aún cuando estuvieran de descanso. Los reuní a todos y ya en el cambio de vías del túnel entre la estación zócalo y Pino Suarez, hable con ellos a medida de que el grupo se hacía más grande, con mis compañeros y amigos que se iban congregando, era una labor difícil pues había integrantes tanto del turno de la mañana como el de la noche e integrarlos en una sola unidad era muy complejo.

-¡amigos! ¡ehhh! ¡escuchen por favor!....-

Al momento en que dije eso todos centraron su atención en mi, naturalmente no podía decirles que una fuerza obscura del infierno estaba a punto de colapsar los trenes que a diario nos tocaba mantener, creerían que estaba loco así que decidí decirles una gran mentira.

-Amigos... hoy... recibí un fax de la estación Observatorio... y... hoy representantes del gobierno del distrito Federal vendrán a hacer una inspección y... tenemos problemas serios... por que varios de nuestros trenes no están funcionando adecuadamente y hay problemas en algunos sectores de las vías... pero hoy les daremos una muestra de nuestro trabajo, se que los trenes ya están en movimiento, pero los vamos a estar revisando aún cuando estén cumpliendo su función... quiero que hasta la más mínima falla, sea reportada... quiero que cualquier tren que esté presentando algún desperfecto sea llevado de inmediato al hangar, no pasen nada por alto, ¿entendieron?-

-si jefe,-

 Fue la respuesta de mis compañeros que casi fue unánime, de inmediato, todos nos dispersamos, cada uno se fue a cubrir su función, era un poco pesado el velo de incertidumbre, saber que ese ente descarrilaría uno de los trenes, con tantos inocentes a bordo, pero ¿cuál de ellos?... además ¿Qué tal si atacaba en otro punto... como las escaleras eléctricas o el andén? De cualquier manera teníamos que hacer el intento de detener al ente... que por cierto para ese momento ya se había parado tras de mi.

-¿qué estás haciendo Mateo?-

Yo esta vez simplemente lo ignoré abrí la puerta del cubículo y comencé a observar los monitores de las cámaras de seguridad, podía ver a mi gente trabajando con ahínco, pero esa cosa era testaruda así que de inmediato volvió a preguntar:

-¿puedo saber que pretendes...?-

    Seguí ignorándolo solamente concentrándome en las pantallas, buscando cualquier falla, cualquier error.... todavía nada, esta cosa, el ente, cambió su forma de jugar, ahora se que se sintió débil por un momento, por lo que trató de ser más conciliador:

-Mateo... acompáñame,,, hay algo que quiero que veas... se que esto te va a interesar...-
Bueno, era arriesgado pero quizá ese ser estaba a punto de rendirse y solo quería firmar el armisticio, o no lo se, sea cual fuera el riesgo, tenía que afrontarlo, pues quinientas vidas, quinientas almas, dependían de mis decisiones. Caminamos por lasa vías hasta un túnel de mantenimiento, era más obscuro de lo normal, parecía que iba a tragarse la luz de mi linterna, esa cosa fue la fondo de ese túnel y golpeó la pared al fondo, entonces vi lo más perturbador que haya visto en mi vida tras la pared estaba su mundo, era increíble que todos estos años la raza humana no lo supiera, me paré en la orilla de lo que era una especie de entrada, de portal a un abismo, y he de decirles que es como nos lo han descrito, está ardiendo por todos lados, ríos de lava surcan por el suelo, veo lo que parecen personas, siendo terriblemente torturados, unos lloran otros devoran vísceras de muertos... no puedo sentir más que repulsión ante lo que veo, las llamas calcinan a quienes están aquí una y otra y otra vez, el olor a podredumbre, a carne y sangre quemándose inundan todo el ambiente .

-¿aquí vives...?¿esto es el infierno?....-
-si... esto es el infierno... aquí todas las almas de los condenados vienen a parar....¿sabes?... tú y yo no somos tan diferentes.... a mi también me hicieron a un lado...-
-pues... según como yo lo se... pudiste haber vuelto... pero no... te quedaste en las entrañas de la tierra... fundaste este... lugar de maldad no....-
-no solo eso... mira.... mira todo el poder que tengo...¿no te gustaría tener todo ese poder? yo podría compartirlo contigo, necesito solo una muestra de voluntad... entrégame esas almas y yo te dejaré servirme en mi reino... luego, por cada alma que vayamos ganando uno de ellos, de la gente sombra, ocupará ese lugar, formaremos un ejército y pronto nos apoderaremos de la tierra.. tú serás el dueño absoluto... la gente ..solo podrá hacer dos cosas: seguirte o perecer en el infierno. .-

    En silencio, encendí un cigarrillo, no miré al ente a los ojos, hasta el momento en que iba a responder sus afirmaciones, estaba sereno pues durante el camino al metro, había tenido tiempo de pensar, de reflexionar, acerca de todo, de lo que me había dicho ese hombre maravilloso de la blanca vestimenta, en lo de las almas, y por un momento, me sentí preparado para responderle de una vez, entre una nube formada por el tabaco ahora fui yo quien le habló.

-¿sabes una cosa...? no creo que de verdad seas tan poderoso... ya que si lo fueras, no necesitarías que yo te consiga esas almas, solo quieres que yo me equivoque... que cometa un error, o que alguien más lo cometa, como sentirse tan mal que al suicidarse sientan que deben entregarte su alma....y ese error sería el accidente que quieres causar, pero en el fondo sabemos que ni tú ni yo podemos negociar con esas almas, quieres ver que pescad del accidente ¿no?... si pudieras pasar a tu gente, ya lo habrías hecho... -

En ese momento pude ver como el semblante de aquel ente cambiaba de confiado y sarcástico, a asustado y sorprendido, así que sabiendo que por lo menos ese round, estaba ganándolo yo, seguí con mis argumentos.

-¿ves a mi gente?.... algunos estaban descansando, otros con sus familias, otros en fiestas....¿sabes por qué vinieron cuando los llamé...?... sencillo, por que ellos ponen su alma en este trabajo... así es... y un alma que se dedica con todo a cuidar de otros, ya está ocupada... y no te pertenece ni te pertenecerá....ahora me hiciste servirte... perdí mi integridad, se que voy a arder allí abajo, en tu reino de sobras... pero por que en un descuido tomaste mi alma... aunque ni siquiera de eso estoy seguro... pero... esto termina hoy.. mi gente no permitirá que un accidente de esa magnitud suceda este día, y la vedad no creo que tu gente esté dispuesta a sacrificarse por ti.-

    El ente me miró con desprecio... 

-que gane el mejor Mateo...-
Eso fue todo, la pared se cerró al tiempo de que el tipo comenzó a caminar en dirección de la vía, para desparecer entre las sombras, como era su costumbre...Yo regresé al área de monitores, para es momento había transcurrido una hora... no había ninguna novedad... Ninguno de mis compañeros tenía nada nuevo que reportar...solo habíamos tenido que regresar a casa a uno de los operadores por haber llegado ebrio... una llanta de uno de los trenes se había ponchado casi llegando a tasqueña, uno de los convoyes había sobrecalentado sus frenos.. una pelea entre vagoneros nada fuera de lo ordinario... seguí mirando las cámaras, personas subían personas bajaban, hasta que en un punto, vi en uno de los sistemas de alerta, lo que podía ser nuestro accidente de antología, uno de los compañeros, que tenía solo un mes trabajando, había olvidado reconectar las mangueras de presión de empalme de uno de los vagones, el riesgo de zafarse era inminente... tomé el radio para avisarle antes de que el tren entrara a la dirección Zócalo-Pino Suarez, pero en el momento en que mi vista se posó en otra de las cámaras, vi algo que me hizo sentir que mi mundo se acababa, reconocí entre la multitud de personas a dos que eran lo único por lo que valía la pena mi vida: Mi esposa y mi hija, estaban abordando ese tren, y tras ellas, es maldito que al saber que yo lo observaba mediante la cámara, esbozó una sonrisa diabólica para después entrar en el mismo vagón... ahí perdí la señal de la cámara... 

CONTINUARÁ...

Christian Perales 
El Comisario del terror 
Derechos reservados 
Junio 2015

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