6 METROS BAJO TIERRA. CAPÍTULO 3 "NADA ES COINCIDENCIA"
EN LA OBSCURIDAD DE LOS TÚNELES QUISIERAS VER FANTASMAS... PARA QUE TE SALVARAN DE TI MISMO.
El resto del desayuno me sumí en un pesado y profundo silencio, tenía en mi mente la carga más difícil de llevar, ¿Qué pasaría si el ente quería después también tomar el alma de mis dos únicas razones para vivir?
Se que mi esposa ni siquiera notó mi pesar, siguió preparando el desayuno y después de un rato llegó la hora de despedirnos pues había llegado el gran momento para nuestra familia. Nos despedimos, yo abracé a mi pequeña hija como si fuera la primera y última vez que la fuera a ver, y después me fui al trabajo.
-Hasta mañana mis princesas...-
-¿no vas a llegar hoy papi?...-
-no nenita... hoy tengo que quedarme doce horas, pero te prometo que el sábado te voy a llevar a sonde quieras... pórtate bien en el doctor...-
Mi pequeñita besó mi mejilla y después ambos fuimos a escribir un capítulo de nuestro destino. En el camino iba pensando en el hecho de que una de las "gentes sombra" haya estado un día completo con mi hija, me detuve en un semáforo, ya casi para llegar al hangar y fue ahí donde una anciana, una indigente estaba sentada en una de las bases de un poste del camellón... como iba absorto en mis pensamientos traté de restarle importancia hasta que ella se puso de pie y colgándose de la ventanilla de mi coche me habló...
-¿me regalas una moneda?-
-híjole señora... no tengo cambio....-
De inmediato su semblante cambió, comenzó a reírse de una forma macabra... y tras de señalarme con el dedo ahora su burla fue verbal...
-¡dejaste entrar a la bestia... vendiste a tus amigos...!-
Yo me asusté pero aún así traté de disimularlo, arranqué tan rápido como pude, como me lo permitió la luz del semáforo... y afortunadamente ya no tuve que detenerme de nuevo, hasta llegar al hangar de mantenimiento.
Después de checar mi tarjeta y sacar mis herramientas, me dispuse a comenzar con el mantenimiento de los trenes, pero al llegar al área de trabajo, Roque, el jefe de cuadrilla de mantenimiento me estaba esperando.
-Buenos días Mateo....-
-buenos... buenos...-
-que carita hermano ¿Qué no dormiste...?¿se puso malita tu hija...?-
-no... no... es que no pude dormir.... tuvimos visitas...-
-ah... bien... mira, te tengo una buena noticia.... pero no se si te vaya a gustar... vas a salir de aquí amigo...-
-¿qué?....-
-Si, bueno, acaban de jubilar al supervisor de la línea dos... y pues desde hoy me avisaron que tú vas a ocupar esa plaza...felicidades hermano...-
-¿es en serio?...-
-Simón... ya... vete tienes como quince minutos... vete hasta chabacano, ahí te están esperando.-
Me fui a la estación de transferencia ubicada en la estación chabacano, ahí ya me esperaba el jefe de estación, después de presentarme a los nuevos compañeros que comandaría me hicieron conocer lo que había de recibir como remuneración... era el triple de lo que ganaba en el hangar de constitución
-oiga... pero aquí hay un error... -
-mh... no... esas son mis órdenes, ahora a trabajar amigo-.
Y así comenzó esa pesadilla dentro de otra pesadilla, me integré cn mis nuevos compañeros y fueron pasando los días, a veces tenía días serenos en los que no pensaba en lo que me había llevado a ese lugar, otros me aterraba cuando me daba cuenta de que era vigilado por la gente sombra, pero en fin, lo que me mantenía a flote era ver como mi pequeñita se iba recuperando de su enfermedad con el paso de los días, y en cierta forma había valido la pena haber ganado suficiente dinero para costear ese tratamiento.
Hubo una noche en particular que me quedó muy grabada, lo curioso es que nunca sabré si estuve dormido o despierto, pues en el momento en que aquello sucedió, yo me encontraba en un cubículo de una de las estaciones tratando de tomar un pequeño descanso, pues como era la época de lluvias, el mantenimiento que requerían los trenes era mucho mayor y pasábamos más tiempo trabajando. Lo cierto es que todo comenzaba en una de las vías, de esos túneles obscuros entre la estación zócalo y la estación Pino Suarez, ahí, a seis metros de profundidad, yo caminaba sobre la vía, cuando de pronto vi un resplandor, que luego se hizo un ruido ensordecedor dentro del túnel, y cuando menos lo esperaba una multitud de personas venía hacia a mi, caminando, venían escapando de una explosión, pero ya no corrían ya no era necesario, por que estaban muertos, algunos con el cuerpo destrozado... otros aún envueltos en las llamas... yo gritaba tan fuerte como podía con el único fin de que alguien me hiciera caso... pero nada, solamente al final reconocí a uno de quienes caminaban en esa estampida fantasmagórica: Felipillo... una vez más tan destrozado como en el momento en que murió, con toda esa sangre manando de sus heridas una vez más me miró con esa desesperación.
-¿por qué lo hiciste?.... nos condenaste a todos....nos condenaste a todos....-
En ese momento una llamada por el radio me sacó de ese sueño que ante mi mente era demasiado real, eran los vigilantes de la vía, que me informaban que había ocurrido un accidente, de inmediato me salí del cubículo, como era una estación de distancia y se había activado el protocolo de seguridad máxima, habían cortado el suministro de energía, así que simplemente me fui caminando por la vía. Al llegar a la estación zócalo, el área ya había sido evacuada, por lo que solo estaban dos policías resguardando el cuerpo de una persona que tras haberse arrojado a las vías había sido arrollada por el convoy.
-¿qué pasó...- Pregunté a los oficiales....
-no sabemos, esta persona estaba ahí recargada y hablando con alguien por el celular... luego se empezó a reír y ya.... simplemente después de eso se lanzó al paso del tren... está muerto...-
-¿solo están ustedes?-
-si, el jefe de estación salió a la calle, a hablar a supervisión... mis compañeros desalojaron a la gente y pues tratamos de hacer para atrás el tren, pero no se pudo... el operador está en la oficina... la impresión lo dejó todo pendejo...así que quisimos sacarlo escarbando en los durmientes con la pala, y fue cuando se murió...-
En ese momento escuché algo, que parecía provenir de esa infortunada persona, era algo así como una respiración muy ahogada, pero sin lugar a dudas era la señal de que había sobrevivido hasta ese momento, yo retiré un momento la pala y me acerqué tanto como pude a la víctima, su cara estaba molida, casi incognoscible por el golpe inicial y al mismo tiempo, por haber sido arrastrado cerca de dos metros por el convoy... pero yo tenía razón... aún respiraba.
-¡está vivo!-
-¿En serio...-
-Si oficiales aún respira...no podemos sacarlo nosotros... por favor vayan por ayuda....-
Los oficiales salieron corriendo, pues no tenían radio, así que tenían que acudir a uno de los teléfonos de la estación. Yo me quedé ahí a solas con ese desafortunado suicida, tratando de que recuperara la conciencia...
-vamos amigo... abre los ojos....-
En ese momento pude ver que los abrió, incluso intentaba hablarme...
-¿que pasó...?-
-te caíste a las vías.... ¿qué te duele?...-
-mi pierna...-
-¿te duele el pecho...?¿puedes respirar?-
-si... si puedo... el pecho no me duele...-
-amigo te vas a salvar....-
Pero un instante después, algo lo hizo estremecer de terror y al mismo tiempo a mi también, cuando una enorme sombra se proyectó en el suelo... era el hombre del traje negro.. que hizo su aparición ante mi, en silencio tomó una de las palas y me la tendió...
-Vamos Mateo...sabes que me debes esta alma.... acábalo...nadie se dará cuenta...-
-oye no..no está tan mal...creo... creo que puede salvarse.-
-shhhh. es inevitable... ¿acaso crees que esto es una coincidencia?.... no... yo lo empujé.... pero no puedo acabar con su vida... tienes que hacerlo tú...-
-no puedo....-
-¿no puedes...?¿o no quieres?¿acaso sigues creyendo en las coincidencias?... pues tu hija podría se una de las coincidencias ¿no crees? ¿o qué tal tu esposa?... te he dado solo un poco de lo que puedo darte... pero puedes tener más... o puedes retirarte ahora.... y perderlo todo... hasta ese costos tratamiento...-
en ese momento me di cuenta de que había perdido esa batalla...me había acorralado y no se si fue miedo o pensar en mi hija, pero crucé la línea, tomé la pala que el ente me tendía, y después de elevarla sobre mis hombros, todo lo que recuerdo es que le dije a aquella persona que indefensa yacía entre las vías del metro:
-lo siento mucho... tienes que morir....-
CONTINUARÁ
Christian Perales
El Comisario del terror
Derechos reservados
Junio 2015
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