6 METROS BAJO TIERRA Capítulo 1
A tres metros... reposan los muertos... a seis metros comienza el infierno....
Capítulo 1. "No quise hacer daño"
Yo solo quería un reconocimiento, digo, todos mis compañeros tienen uno, hasta Felipillo el que le pone el abrillantador a las llantas, yo se que son demasiadas pero.... ¿qué acaso mi trabajo no lo valía?.... y es que el mantenimiento de los trenes en el metro es una labor de equipo pero pareciera que a mi me hacían menos cada vez que entregaban esos relucientes diplomas por una labor impecable en el mantenimiento, ya fuera preventivo o correctivo...todos mis compañeros tienen uno y yo, solo quería el mío, y que mi foto estuviera en el muro donde ya figuran todas las fotos del personal de la línea 8... después de todo yo salí de la universidad y aún cuando solo engraso ejes, puedo hacer casi cualquier reparación que se me encomiende y pues para mi era algo muy importante que la gente lo supiera, quería ser reconocido ¿qué hay de malo en eso?... desgraciadamente alguien se enteró de eso y es de lo que trata mi historia.
Todo comenzó una madrugada de agosto, recuerdo que ese día ya no podíamos más, habían implementado recientemente nuevas restricciones a la circulación de automóviles así que en ese día en particular, la saturación del sistema completo era mucho mayor que otros días, para colmo una lluvia que terminó por convertirse en tromba azotó la ciudad, por lo que a nosotros se nos quedó un desastre mayúsculo por reparar, había trenes con piezas plásticas desprendidas, tubos zafados, alguno que otro muelle de suspensión había llegado al final de su vida útil, y por ello trabajábamos a marchas forzadas en el hangar, para que al amanecer es metro estuviera nuevamente listo para dar servicio. A las dos de la madrugada ya llevábamos algo de adelanto en las reparaciones, pero teníamos en las manos un problema mayor: había un tren, el 821, que se había quedado varado entre la estación constitución y el hangar de reparaciones, así que en el momento en que tuve desocupado mi itinerario, decidí que yo mismo iría a traer al 821.
Caminé por los durmientes de las vías por espacio de quince minutos con una mochila de herramientas a cuestas, mientras caminaba iba revisando los tramos que se habían inundado,
-si elaboro un reporte... se darán cuenta de que yo si estoy al pendiente-
Fue lo que pensé, justo antes de llegar a donde "mi tren" en apuros me aguardaba, el silencio reinante era un poco incómodo, pero en fin esa parte del metro si bien está a ras de suelo es natural que esté en silencio, comencé a trabajar y al momento de la revisión me di cuenta de que solo era una zapata que se había desconectado, privando de energía al convoy, le avisé a mi supervisor por radio, y él estaba más que complacido
-jefazo: ya jaló el 8-2-1-
-ah... que chingón... tráetelo, hoy nos vamos antes a casa... oye... ¿puedes operar?-
-si... si puedo...-
-Bueno mira... no hagas cambio de cabina.... llévatelo hasta el cambio de vía en Doctores y ya te lo traes por la C3-
-enterado-
Era mi oportunidad de brillar... de demostrar mi validez como mecánico, de inmediato puse el tren en movimiento y comencé a avanzar, pese a que a esa hora esas vías y túneles son la zona más desierta del mundo, yo operaba el convoy con mucha precaución, usando mis señales y haciendo todo como si fuera de día y el metro estuviera en plena operación, aun cuando la obscuridad era casi total. Y cuando casi llegaba al cambio de vía así que por un instante puse el sistema en modo automático, mientras pegaba un poco el rostro al cristal lateral para ubicar una marca que me diría con exactitud, donde detenerme para hacer el cambio de vías y en ese momento vi el reflejo de alguien, detrás de mi, era una señora, con el cabello ensortijado y unas prominentes ojeras, también por el pequeño instante pude notar mucha sangre en su boca, pero cuando reaccioné, el instinto de conservación me hizo voltear de inmediato, solo para darme cuenta de que detrás mío no había nadie.
-Pinches desveladas- pensé
Y tratando de tomar valor no se de donde me volví a asomar para ubicar la marca, un poco temeroso de que volviera a ver a aquella mujer, pero esta vez ya no fue así, solo vi el triangulito naranja que indicaba que debía comenzar a frenar y hacer el cambio de vía, así lo hice cuando el tren se detuvo comencé a caminar a la otra cabina de mando, serían como dos minutos los que tardé en recorrer los nueve vagones, y de inmediato entré, comencé a avanzar lentamente pero solo fueron unos segundos, pues un instante después todas las luces se apagaron, bueno las del andén y los túneles, debo reconocer que entraron las luces de emergencia así que no me quedé completamente a obscuras. De inmediato saqué mi radio y me comuniqué al hangar de constitución, pues yo imaginaba que mi supervisor estaría impaciente por saber que sucedía conmigo y con el 821,
-Jefe... estoy sin energía... cambio...-
- Si... acá también, fue general...¿ya vienes?-
-si, ya estaba en el cambio de vía-
-ya... mira, espérate un rato, si de todos modos no llega la luz... trato de meter planta a ver si con eso llegas acá... por lo pronto espérate-
-ya... muy bien... pero no se olviden de mi...-
Desde ese momento me quedé en esa penumbra, sin hacer nada,, incluso apagué los sistemas de iluminación de emergencia, y sin algo que hacer por el momento, me puse a jugar con los videojuegos de mi teléfono para pasar el rato.
A las tres de la mañana comencé a sentir un calor impresionante, toda la cabina se puso muy, muy caliente, y un olor entre a descompuesto y a azufre comenzó a impregnar el ambiente.
-Om ¡se taparon las coladeras- fue lo primero que quise creer, Me levanté con la intención de cerrar las ventanas de la cabina cuando en ese momento me percaté de una silueta que venía caminando sobre la vía, encendí las luces frontales y fue que me di cuenta de que quien venía sobre los durmientes, no era de mantenimiento, era un señor, vestido con un traje negro, de estatura imponente y en su mano traía un bastón. Caminaba con total desenfado, como sintiéndose dueño del lugar, y yo, siendo fiel a resguardar la zona que me proveía el trabajo diario de inmediato quise detener al ese intruso, por lo que bajé del tren y fui a su encuentro.
-Señor...¿Quién es usted?... no puede estar aquí...-
- En eso te equivocas Mateo, puedo estar aquí y en todos lados...-
-¿quién le dijo mi nombre...?-
-Nadie... yo he estado aquí incluso antes de que tu llegaras a trabajar a este lugar.... conozco todo de ti...y he venido a proponerte un negocio-
-¿un...negocio?-
-si... por que yo soy tu amigo... uno de verdad... uno que está por encima de todos tus patrones...-
-¿Es del sindicato?...-
-Concéntrate, que solo lo diré una vez... yo... ya estoy harto de ver cada que te hacen menos a la hora de entregar los reconocimientos... así que quiero que tengas el tuyo... y el sueldo que viene con ese diploma.... podrás llevar a tu hija con un buen médico...-
-pero ¿qué...?...-
-Así es... yo se lo de tu hija... bueno... al grano yo haré que tengas lo que te mereces... a cambio de algo....-
-Si... ya se quien eres y no te daré mi alma....-
-No, no quiero tu alma, pero puedes darme otras a cambio...-
-¿como que otras?...-
-Si, si alguien se accidenta y tú lo ves herido y lo rematas para mi, yo podré reclamar esa alma, si alguien se suicida y nadie le reza... yo podré reclamar esa alma... todo está en que la gente muera aquí...incluso si causas su accidente nadie te tocará a ti, pero yo podré reclamar esa alma, en fin, tu sabrás como acelerar ese proceso.. dame 500 almas y yo te daré lo inimaginable, ¿Qué pierdes? ni los conoces .-
-¿y tú qué ganas con eso...?-
-si uno nuevo entra al infierno, otro sale de este... uno de mis demonios.. o de mis mensajeros, yo se que los haz visto alguna vez, hay quienes les llaman gente sombra...¿qué dices?... tendrás ese reconocimiento, esa valía, y sobre todo riquezas inimaginables....aquí tengo el contrato...-
En ese momento ese ser apareció de la nada un pergamino y me lo tendió para que yo lo viera, cuando lo tomé sentí una quemadura en mi dedo pulgar, y de inmediato mi huella digital se traspasó al papel quedando plasmada en el. Pude ver la cara de satisfacción de esa cosa, de inmediato enrolló el pergamino y lo guardó en la bolsa de su traje.
-Gracias por firmar...por cierto que bien lo reparaste...felicidades....-
Eso era trampa, pero ¿Cómo debatirle? después comenzó a caminar sobre la vía desapareciendo en la obscuridad. Yo aterrado me subí al tren y lo encendí con el sistema de emergencia, con lo que pude llegar a la otra estación, después nada, hasta ahí me alcanzó, aunque diez minutos después se encendieron las luces, comencé a avanzar hacia el hangar mientras que , mi jefe llamó por el radio...
-oye Mateo, ya tienes línea... vente por que pasó algo muy grueso-
Todavía nervioso llegué hasta el hangar, mis compañeros habían formado una rueda alrededor de algo que después vi, era el cuerpo de uno de mis compañeros, era Felipillo, de inmediato bajé del tren solo para verlo morir....
-¿que le pasó?-
-no sabemos... cuando hiciste los cambios de vía allá creo que se movieron los de aquí... eso hizo que uno de los ejes le callera encima....-
Yo no sabía que decir, pero por un segundo vi un pequeño resplandor luego pude ver por primera vez a esos llamado gente sombra, y en ese instante supe, que venían por mi amigo...
Christian Perales
El Comisario del terror
Derechos reservados
Junio 2015
A tres metros... reposan los muertos... a seis metros comienza el infierno....
Capítulo 1. "No quise hacer daño"
Yo solo quería un reconocimiento, digo, todos mis compañeros tienen uno, hasta Felipillo el que le pone el abrillantador a las llantas, yo se que son demasiadas pero.... ¿qué acaso mi trabajo no lo valía?.... y es que el mantenimiento de los trenes en el metro es una labor de equipo pero pareciera que a mi me hacían menos cada vez que entregaban esos relucientes diplomas por una labor impecable en el mantenimiento, ya fuera preventivo o correctivo...todos mis compañeros tienen uno y yo, solo quería el mío, y que mi foto estuviera en el muro donde ya figuran todas las fotos del personal de la línea 8... después de todo yo salí de la universidad y aún cuando solo engraso ejes, puedo hacer casi cualquier reparación que se me encomiende y pues para mi era algo muy importante que la gente lo supiera, quería ser reconocido ¿qué hay de malo en eso?... desgraciadamente alguien se enteró de eso y es de lo que trata mi historia.
Todo comenzó una madrugada de agosto, recuerdo que ese día ya no podíamos más, habían implementado recientemente nuevas restricciones a la circulación de automóviles así que en ese día en particular, la saturación del sistema completo era mucho mayor que otros días, para colmo una lluvia que terminó por convertirse en tromba azotó la ciudad, por lo que a nosotros se nos quedó un desastre mayúsculo por reparar, había trenes con piezas plásticas desprendidas, tubos zafados, alguno que otro muelle de suspensión había llegado al final de su vida útil, y por ello trabajábamos a marchas forzadas en el hangar, para que al amanecer es metro estuviera nuevamente listo para dar servicio. A las dos de la madrugada ya llevábamos algo de adelanto en las reparaciones, pero teníamos en las manos un problema mayor: había un tren, el 821, que se había quedado varado entre la estación constitución y el hangar de reparaciones, así que en el momento en que tuve desocupado mi itinerario, decidí que yo mismo iría a traer al 821.
Caminé por los durmientes de las vías por espacio de quince minutos con una mochila de herramientas a cuestas, mientras caminaba iba revisando los tramos que se habían inundado,
-si elaboro un reporte... se darán cuenta de que yo si estoy al pendiente-
Fue lo que pensé, justo antes de llegar a donde "mi tren" en apuros me aguardaba, el silencio reinante era un poco incómodo, pero en fin esa parte del metro si bien está a ras de suelo es natural que esté en silencio, comencé a trabajar y al momento de la revisión me di cuenta de que solo era una zapata que se había desconectado, privando de energía al convoy, le avisé a mi supervisor por radio, y él estaba más que complacido
-jefazo: ya jaló el 8-2-1-
-ah... que chingón... tráetelo, hoy nos vamos antes a casa... oye... ¿puedes operar?-
-si... si puedo...-
-Bueno mira... no hagas cambio de cabina.... llévatelo hasta el cambio de vía en Doctores y ya te lo traes por la C3-
-enterado-
Era mi oportunidad de brillar... de demostrar mi validez como mecánico, de inmediato puse el tren en movimiento y comencé a avanzar, pese a que a esa hora esas vías y túneles son la zona más desierta del mundo, yo operaba el convoy con mucha precaución, usando mis señales y haciendo todo como si fuera de día y el metro estuviera en plena operación, aun cuando la obscuridad era casi total. Y cuando casi llegaba al cambio de vía así que por un instante puse el sistema en modo automático, mientras pegaba un poco el rostro al cristal lateral para ubicar una marca que me diría con exactitud, donde detenerme para hacer el cambio de vías y en ese momento vi el reflejo de alguien, detrás de mi, era una señora, con el cabello ensortijado y unas prominentes ojeras, también por el pequeño instante pude notar mucha sangre en su boca, pero cuando reaccioné, el instinto de conservación me hizo voltear de inmediato, solo para darme cuenta de que detrás mío no había nadie.
-Pinches desveladas- pensé
Y tratando de tomar valor no se de donde me volví a asomar para ubicar la marca, un poco temeroso de que volviera a ver a aquella mujer, pero esta vez ya no fue así, solo vi el triangulito naranja que indicaba que debía comenzar a frenar y hacer el cambio de vía, así lo hice cuando el tren se detuvo comencé a caminar a la otra cabina de mando, serían como dos minutos los que tardé en recorrer los nueve vagones, y de inmediato entré, comencé a avanzar lentamente pero solo fueron unos segundos, pues un instante después todas las luces se apagaron, bueno las del andén y los túneles, debo reconocer que entraron las luces de emergencia así que no me quedé completamente a obscuras. De inmediato saqué mi radio y me comuniqué al hangar de constitución, pues yo imaginaba que mi supervisor estaría impaciente por saber que sucedía conmigo y con el 821,
-Jefe... estoy sin energía... cambio...-
- Si... acá también, fue general...¿ya vienes?-
-si, ya estaba en el cambio de vía-
-ya... mira, espérate un rato, si de todos modos no llega la luz... trato de meter planta a ver si con eso llegas acá... por lo pronto espérate-
-ya... muy bien... pero no se olviden de mi...-
Desde ese momento me quedé en esa penumbra, sin hacer nada,, incluso apagué los sistemas de iluminación de emergencia, y sin algo que hacer por el momento, me puse a jugar con los videojuegos de mi teléfono para pasar el rato.
A las tres de la mañana comencé a sentir un calor impresionante, toda la cabina se puso muy, muy caliente, y un olor entre a descompuesto y a azufre comenzó a impregnar el ambiente.
-Om ¡se taparon las coladeras- fue lo primero que quise creer, Me levanté con la intención de cerrar las ventanas de la cabina cuando en ese momento me percaté de una silueta que venía caminando sobre la vía, encendí las luces frontales y fue que me di cuenta de que quien venía sobre los durmientes, no era de mantenimiento, era un señor, vestido con un traje negro, de estatura imponente y en su mano traía un bastón. Caminaba con total desenfado, como sintiéndose dueño del lugar, y yo, siendo fiel a resguardar la zona que me proveía el trabajo diario de inmediato quise detener al ese intruso, por lo que bajé del tren y fui a su encuentro.
-Señor...¿Quién es usted?... no puede estar aquí...-
- En eso te equivocas Mateo, puedo estar aquí y en todos lados...-
-¿quién le dijo mi nombre...?-
-Nadie... yo he estado aquí incluso antes de que tu llegaras a trabajar a este lugar.... conozco todo de ti...y he venido a proponerte un negocio-
-¿un...negocio?-
-si... por que yo soy tu amigo... uno de verdad... uno que está por encima de todos tus patrones...-
-¿Es del sindicato?...-
-Concéntrate, que solo lo diré una vez... yo... ya estoy harto de ver cada que te hacen menos a la hora de entregar los reconocimientos... así que quiero que tengas el tuyo... y el sueldo que viene con ese diploma.... podrás llevar a tu hija con un buen médico...-
-pero ¿qué...?...-
-Así es... yo se lo de tu hija... bueno... al grano yo haré que tengas lo que te mereces... a cambio de algo....-
-Si... ya se quien eres y no te daré mi alma....-
-No, no quiero tu alma, pero puedes darme otras a cambio...-
-¿como que otras?...-
-Si, si alguien se accidenta y tú lo ves herido y lo rematas para mi, yo podré reclamar esa alma, si alguien se suicida y nadie le reza... yo podré reclamar esa alma... todo está en que la gente muera aquí...incluso si causas su accidente nadie te tocará a ti, pero yo podré reclamar esa alma, en fin, tu sabrás como acelerar ese proceso.. dame 500 almas y yo te daré lo inimaginable, ¿Qué pierdes? ni los conoces .-
-¿y tú qué ganas con eso...?-
-si uno nuevo entra al infierno, otro sale de este... uno de mis demonios.. o de mis mensajeros, yo se que los haz visto alguna vez, hay quienes les llaman gente sombra...¿qué dices?... tendrás ese reconocimiento, esa valía, y sobre todo riquezas inimaginables....aquí tengo el contrato...-
En ese momento ese ser apareció de la nada un pergamino y me lo tendió para que yo lo viera, cuando lo tomé sentí una quemadura en mi dedo pulgar, y de inmediato mi huella digital se traspasó al papel quedando plasmada en el. Pude ver la cara de satisfacción de esa cosa, de inmediato enrolló el pergamino y lo guardó en la bolsa de su traje.
-Gracias por firmar...por cierto que bien lo reparaste...felicidades....-
Eso era trampa, pero ¿Cómo debatirle? después comenzó a caminar sobre la vía desapareciendo en la obscuridad. Yo aterrado me subí al tren y lo encendí con el sistema de emergencia, con lo que pude llegar a la otra estación, después nada, hasta ahí me alcanzó, aunque diez minutos después se encendieron las luces, comencé a avanzar hacia el hangar mientras que , mi jefe llamó por el radio...
-oye Mateo, ya tienes línea... vente por que pasó algo muy grueso-
Todavía nervioso llegué hasta el hangar, mis compañeros habían formado una rueda alrededor de algo que después vi, era el cuerpo de uno de mis compañeros, era Felipillo, de inmediato bajé del tren solo para verlo morir....
-¿que le pasó?-
-no sabemos... cuando hiciste los cambios de vía allá creo que se movieron los de aquí... eso hizo que uno de los ejes le callera encima....-
Yo no sabía que decir, pero por un segundo vi un pequeño resplandor luego pude ver por primera vez a esos llamado gente sombra, y en ese instante supe, que venían por mi amigo...
Christian Perales
El Comisario del terror
Derechos reservados
Junio 2015
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